Los antecedentes de viaje aportan contexto, pero no son un diagnóstico
Un vuelo largo, un cambio en el sueño, un clima desconocido o caminar mucho pueden coincidir con un síntoma nuevo, pero esa coincidencia no establece su causa. Dígale al médico cuándo empezó a sentirse mal, si el síntoma comenzó antes o después de llegar a Estambul y cómo ha evolucionado. Identifique su preocupación principal en vez de describirlo todo como cansancio del viaje. El dolor de cabeza, los mareos, las náuseas, la debilidad, la fiebre o el dolor pueden requerir preguntas distintas. El médico considera el viaje junto con los antecedentes médicos y los hallazgos de la exploración física.
Los destinos recientes, los trayectos largos, alimentos o bebidas poco habituales, la exposición a insectos o animales, el calor, la natación o un acompañante de viaje enfermo pueden ser relevantes en algunas valoraciones. Comparta los datos que correspondan a su caso sin intentar adivinar cuáles son los más importantes. Indique si tiene alguna enfermedad importante, si está embarazada cuando sea relevante, qué medicamentos toma habitualmente y qué tratamientos ha recibido recientemente. Si ya le valoraron por los mismos síntomas antes de llegar a Estambul, lleve el informe correspondiente. El médico determina si el alojamiento es adecuado para examinar el problema y si se necesitan pruebas relacionadas con el viaje u otro profesional.







